P. Rafael María León.

"Despertad cítara y arpa".

¡Bienvenido a mi propia esquina del mundo virtual!

Frente a todo pesimismo acerca del ser humano, Teresa de Jesús proclama un canto de esperanza.

Frente a toda oscuridad, eleva un canto a la luz.

Frente a la soledad entristecida, proclama el encuentro y la comunión. 


 

 

Frente a la muerte que destruye, canta la vida infanta que Dios regala. Su grito en medio de la plaza dice que no estamos hechos a imagen de Caín, que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Que Dios nos mira y nos reconoce como suyos. A poco que escarbemos en la interioridad, aparece la belleza de los ojos de Dios que llevamos dibujados en los adentros. Somos portadores dd una interioridad iluminada. Personas habitadas por Dios, esa es la verdad de lo que somos. Nuestro corazón es un lugar de comunión. Nuestra vocación es la alegría. La oración es la puerta para entrar en nuestra casa, donde nos espera el Resucitado, donde acontecen las cosas de mucho secreto entre Dios  el alma.
Terea de Jesús crea un remanso de paz, nos invita a una danza interior con el castillo de cristal.